Este curso han obtenido su título los primeros estudiantes del grado en Diseño de Interiores y en Diseño Gráfico, pioneros en Andalucía.

En un rincón de la calle Porvera se reúne cada mañana lectiva un puñado de artistas en potencia. No es simple convencimiento por el hecho de que allí se ubique la Escuela de Arte, sino que lo demuestra la originalidad de los proyectos de fin de estudios de los que presume haber tutorizado parte del profesorado. Se trata de ideas creativas, de esas que nacen tras muchas vueltas a la cabeza o tras momentos de inspiración que surgen tras una incansable itinerario de comprensión objetiva.

Con el fin del último curso, el centro respira tranquilo al ver cómo se graduaba la primera promoción de dos estudios, el equivalente a grado de Diseño Gráfico y el equivalente a grado de Diseño de Interiores. “No somos un centro universitario, pero tenemos la categoría equivalente al estudio que se da en la universidad”. Lo dice su director, Neftalí Pérez, apoyado en la normativa que aplica la Junta de Andalucía. “Para que se entienda bien, sin poder dar títulos universitarios, nuestos estudiantes pueden luego incluso hacer el máster oficial de profesorado. Los estudios son por cuatro años. Tenemos créditos, convalidaciones… Y hasta la carta Erasmus, que da derecho a nuestros alumnos a recibir estas becas de intercambio con otros países”.

Diseño Gráfico y Diseño de Interiores son dos estudios que apenas se pueden encontrar en otras ciudades de Andalucía, una comunidad en la que los estudios superiores del mundo artístico han tardado más en llegar con respecto al resto de España. Y la de Jerez es la primera promoción del Sur de España, del que emanan proyectos fin de estudios como los que se resaltan en las imágenes que acompañan a este texto. Detrás, se enconden muchas horas de trabajo y esfuerzo para que a los alumnos que confiaron en la Escuela de Arte no les faltara nada. Ahora da sus frutos. Antes de ni siquiera terinar oficialmente el último curso, un 70% del alumnado ha encontrado un empleo, la mayoría de ellos tras realizar las prepectivas prácticas obligatorias para la obtención del título. “Es una cifra increíble en los tiempos que corren, en una ciudad además con mucho desempleo”, dice Pérez. Además, el director destaca que “tenemos un plan mucho más enfocado al día a día, a que sean útiles para las empresas, a diferencia de Bellas Artes, donde se les da mucho conocimiento teórico que luego tarda en obtener una salida concreta”.

Una de esas estudiantes es Ángela Menacho, que lleva casi dos meses trabajando en la empresa ‘Elisea’, de diseño de interiores. Entró en prácticas a inicios de año y se incorporó como alta laboral poco antes de Feria. “Yo entré continuando tras hacer dos ciclos superiores, uno de proyectos y direccion de obras de decoracion y otro de arquitectura efímera. Mi caso en ese sentido es parecido al del resto de mis compañeros”, señala.

Ella, que se ha batido día a día ante lo que considera cierto abandono de parte de las instituciones, critica que se tratara de poner en marcha la titulación “a coste cero, porque yo misma no sabía si podría estudiar los cuatro años que estaban previstos”. Su mejor aliado, los profesores. “Muchos de los que me dieron clase en Diseño de Interiores también me daban clase en el ciclo superior. Llevo unos siete años aprendiendo junto a ellos en las tres titulaciones. Es increíble el esfuerzo que han estado realizando, sacando adelante las guías docentes y los planes de las asigntaruas aun cuando no le correspondían”.

ImprimirUna de las situaciones que han tenido que soportar es que la Consejería de Educación enviara a través de la bolsa de empleo a profesores que no eran los adecuados porque ni desde las instituciones tenían del todo claro cómo corresponder a las demandas. “Los que llevan más años implicándose e interesándose por que aprendiéramos son los que de verdad han conseguido que estemos titulados a pesar de todo”.

Mayte Quirós es responsable de ‘Elisea’, la jefa de Menacho. “Ella ha dado el perfil, pero no sólo por su titulación, sino porque vale. Yo miro las ganas de las personas. Ella aprendió allí, pero por mi empresa han pasado otros alumnos que, aún sabiendo mucho sobre el espacio, no estaban en el momento adecuado para sacar adelante las responsabilidades”. La capacidad de influencia de los centros educativos acaba, al final, siendo limitada. “Falta mucho aquí, en nuestro país, eso de que el trabajador se sienta implicado con la empresa. Ella lo ha entendido, para que se pueda ganar un sueldo, tenemos que comer todo. Yo soy la primera que estoy aquí sacando esto adelante, y frente a los clientes no soy su jefa. Yo la considero mi compañera, porque aporta muchas cosas que ha aprendido”. Lo que llega después de graduarse es un reto de cada uno. Lo importante es que la Escuela de Arte siga formando bien.

Fuente: Diario de Jerez

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